miércoles, 18 de junio de 2014

Un paseo por el Olimpo I – Las primeras generaciones divinas

Véase antes: LA ILIADA - Homero 

LOS PADRES DE LOS DIOSES

En la mitología griega no existe un padre todopoderoso, absolutamente sabio y bueno. Por el contrario, la historia de los dioses del Olimpo es un intrincado laberinto de delitos, conspiraciones, mutilaciones y asesinatos. Todos los dioses reivindicaban el poder soberano, pero su reinado era frágil. Las pinturas y las esculturas representan a menudo a los dioses sentados con aire firme y majestuoso, pero los mitos explican algo muy distinto.

  1. Las fuerzas primordiales.

[COSMOGONÍA]

En primer lugar existió, realmente, el Caos. Luego Gea, de ancho pecho, sede siempre firme de todos los inmortales que ocupan la cima del nevado Olimpo; [en lo más profundo de la tierra de amplios caminos, el sombrío Tártaro], y Eros, el más bello entre los dioses inmortales, desatador de miembros, que en los pechos de todos los dioses y de todos los hombres su mente y prudente decisión somete.
Del Caos nacieron Érebo y la negra Noche (Nix). De Nix, a su vez, surgieron Éter y Hémera, a los que engendró como fruto de sus amores con Érebo.

[PRIMERA GENERACIÓN DE DIOSES]

Gea primeramente dio a luz al estrellado Urano, semejante a ella misma, para que la protegiera por todas partes, con el fin de ser así asiento seguro para los felices dioses. También alumbró a las grandes Montañas, agradables moradas de las Ninfas que habitan los abruptos montes. Asimismo trajo a la luz al estéril mar, de impetuosas olas, el Ponto, sin el deseable amor.
Después, acostándose con Urano, engendró a Océano de profundas corrientes, a Ceo, a Crío, a Hiperión, a Jápeto, a Tea, a Rea, a Temis, a Mnemósine, a Febe, coronada de oro, y a la amable Tetis. Después de éstos nació el más joven, el astuto Crono, el más temible de los hijos, y se llenó de odio hacia su vigoroso padre.
Por otra parte, dio a luz a los Cíclopes de orgulloso pecho, a Brontes, a Estéropes y a Arges, de violento ánimo, que le regalaron a Zeus el trueno y le fabricaron el rayo. Éstos eran semejantes a los dioses en lo demás [pero tenían un solo ojo en medio si frente]. La denominación de «Cíclope» se debía a que, efectivamente, en su frente había un solo ojo circular. El vigor, la fuerza y los recursos presidía sus obras. Además nacieron de Gea y Urano otros tres hijos enormes y violentos que no se deben nombrar. [La creencia supersticiosa de que la mención de una palabra se atrae lo que la misma designa hace que se evite la pronunciación de aquellos términos que indican algo no deseado]. Coto, Briareo, Giges, hijos monstruosos, cien brazos terribles salían de sus hombros, y cincuenta cabezas le habían nacido de los hombros a cada uno, sobre fuertes miembros. En su enorme cuerpo inmensa era la poderosa fuerza.
Pues bien, cuantos nacieron de Gea y Urano, los más terribles de los hijos, estaban irritados con su padre desde el comienzo, pues cada vez que iba a nacer uno de éstos, Urano los ocultaba en el seno de Gea, sin dejarlos salir, y se complacía en su mala acción.
La monstruosa Gea en su interior lamentaba oprimida y tramó una malvada artimaña. […]

Texto extraído de una traducción de la Teogonía de Hesíodo, un poeta griego del siglo VII a. de C.; en este poema poco más de mil versos, Hesíodo pretende darnos una visión sistematizada de los principales mitos del pueblo griego, des del Caos hasta la victoria de Zeus contra los Titanes.
Como habéis podido ver, en éste texto de Hesíodo aparecen nombres que nos resultan muy familiares, como por ejemplo, el Caos, pero hay otros que puede que resulten más extraños:


[SEGUNDA GENERACIÓN DE DIOSES]


  1. El Tártaro: se considera la región más profunda del mundo, por debajo incluso de los infiernos, constituye los fundamentos del universo; la leyenda explica que las diferentes generaciones divinas encerraban a sus peores enemigos. Urano, por ejemplo, encierra a los hijos que ha tenido con Gea para que ninguno de ellos pueda destronarlo. Es un lugar temido incluso por los inmortales y es donde van a parar los grandes criminales para sufrir torturas insoportables y eternas. De la unión de Tártaro y Gea nació un monstruo horrible llamado Tifón.
  2. Érebo: es el nombre que reciben las tinieblas infernales, es la zona intermedia entre Gea y el Tártaro.
  3. Nix: es la personificación y la diosa de la noche; es ella quien engendra no sólo el éter y el día, sino también un seguido de abstracciones que son bastante familiares:
  • Tánato: es el genio masculino, alado, que personifica la muerte,
  • Hipnos: es la personificación del sueño, hermano gemelo de Tánato, la muerte. Esposo de Pasítea, tuvo como descendencia a los Oniros, que sólo se mostraban en sueños. Los tres más importantes fueron Fantaso, Iquelo y Morfeo.
  • Moros: personificación del destino, oscuro e invisible como Nix, su madre, gobernaba incluso sobre Zeus y sólo Caos podía imponérsele.
  • Keres: Representan a la muerte, Tánato. Son espíritus femeninos de la muerte. Sobrevolar los campos de batalla con sus garras afiladas buscando heridos para enviarlos al Tártaro.
  • Geras: personificación de la vejez y compañero de Tánato, la muerte. Sólo los dioses estaban a salvo de su poder. Se cree que Zeus envió a Geras a la Tierra en la caja de Pandora para evitar que los hombres eludieran a las mujeres, ya que no podían plantearse una vejez sin hijos.
  • Momo: personificación del sarcasmo y la ironía, dios de los poetas y de los escritores. Se presentaba con una máscara sobre la cara y un muñeco en la mano.
  • Filotes: personificación de la amistad y el cariño.
  • Moiras: gobernaban el destino de los seres humanos y asignaban el bien y el mal a las personas al nacer. Eran tres y siempre se las representaba como hilanderas: Cloto, la que hilaba el hilo de la vida; Láquesis, la que repartía la suerte y decidía la duración de la vida, y Átropos, la que llevaba las tijeras que cortaban el Hilo de la Vida.
  • Eris: diosa del caos, la discordia, la confusión y todos los males. Madre de desgracias como las matanzas y las ambigüedades, de la pena (Ponos), el olvido (Lete), el hambre (Limos), el dolor (Algos), los odios (Neikea), las mentiras (Pseudea), el desorden (Disonomia), la ruina y la insensatez (Ate) y los juramentos (Horcos). Es la causante de la guerra de Troya, pues no fue invitada a la boda de Peleo y Tetis, padres de Aquiles, y se presentó a la fiesta con la manzana de la discordia, en la que había escrito «para la más bella». Afrodita, Hera y Atenea se la disputan y al no ponerse de acuerdo, le piden a Paris que decida cuál de ellas se la merece. Paris elige a Afrodita, pues ésta le había ofrecido la mujer más bella del reino, Helena, esposa del rey espartano Menelao, que le declarará por esto la guerra a Troya.
  • Oizís: era una daimon o espíritu que personificaba la angustia, la miseria y la tristeza.
  • Ate: diosa de la fatalidad que actúa ante los actos irreflexivos. Se dice que convenció a Zeus para que jurase que su primer hijo mortal sería un gran gobernante a instancia de Hera, que retrasó el nacimiento de Heracles y adelantó el de Euristeo, Zeus entonces expulsó a Ate del Olimpo y ésta empezó a vagar entre los hombres.
  • Némesis: personificación de la justicia divina y diosa de la venganza. Repartía la buena o la mala fortuna y administraba la ira de los dioses para con los soberbios y quienes incumplían la ley.



Continuación en: II - La Castración de Urano

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